POR RAYMUNDO SALINAS PINEDA.
CRONISTA DE AMANALCO, MÉXICO.
PREHISTORIA
Hace 15 o 20 mil años, el hombre prehistórico de la región, tenía su hábitat en las zonas lacustres y ríos de Amanalco. Luis Aveleyra Arroyo De Anda sobre ello nos dice: “Que en el año de 1891, otro nuevo descubrimiento vino a causar sensación por su originalidad. En este caso se trataba de impresiones de pisadas humanas, en un bloque de piedra desprendida de un acantilado en la serranía del pueblo Rincón de Guadalupe, municipio de Amanalco, Estado de México”. El ingeniero Antonio del Castillo, co-descubridor del Hombre del Peñón, planeó una investigación detallada, que desgraciadamente no pudo llevar a cabo por fallecimiento, dejando los datos recogidos en poder del profesor Sánchez, el cual se transcribe literalmente:
“Se implicaba, naturalmente, que las huellas fueron impresas cuando la roca era todavía un material blando y pastoso, deduciéndose de este hecho una gran antigüedad. La raza humana vivió antes de que se formase este enorme acantilado, cuya época de formación, debe ser contemporánea de la gran actividad volcánica de la región del Nevado de Toluca".
Con el transcurso del tiempo, este hallazgo sufrió un abandono semejante al del Hombre del Peñón. El ejemplar en donde se hallaban las huellas, fue trasladado al Museo Nacional de México, y éste fue enviado a una Institución de los Estados Unidos para su estudio y aparentemente se extravió.
| IMPRONTA
DEL HOMBRE DE AMANALCO, FOTOGRAFÍA TOMADA EN 1973 POR RAYMUNDO SALINAS PINEDA |
En 1945 se consideró prudente una revisión del hallazgo, y el ingeniero Ezequiel Ordóñez trató de colectar nuevos ejemplares en el municipio de Amanalco. Ordóñez se muestra convencido de la autenticidad e importancia prehistórica de las huellas, y así lo manifiesta en un trabajo, en el que menciona datos geológicos de interés. Según él, dichas huellas demuestran la existencia del hombre en la región desde fines del Pleistoceno.
Como para reforzar la antigüedad de las huellas, el ingeniero Ordóñez menciona hallazgos de “guijarros labrados de aspecto paleolítico” en las cercanías del punto de origen de la roca con huellas de pisadas.
ÉPOCA PREHISPÁNICA
Los otomíes de la región comenzaron a integrar las primeras aldeas en núcleos ceremoniales, iniciaron cultivos del maíz, frijol, calabaza y formaron el rudimentario pueblo, al que denominaron en su idioma N´dabi, más tarde, bajo la conquista mexica se denominó Amanalco.
DOMINACIÓN ESPAÑOLA
En 1521, Gonzalo de Sandoval fue el encargado de conquistar los pueblos del Valle del Matlatzinco. Los otomíes amenazados por los tarascos fácilmente se aliaron a los españoles. Cortés fue nombrado Marqués del Valle de Oaxaca y el Rey le otorgó 700 leguas a la redonda, quedando Amanalco dentro del marquesado.
LA ENCOMIENDA.- Amanalco estuvo encomendado al español Juan De Sámano, encomendero de Zinacantepec, quien recibía los tributos dados por los naturales del pueblo. La hacienda de la Gavia se convirtió en un enorme latifundio, que abarcó la gran mayoría del fundo de los otomíes de Amanalco, dándoles a cambio “trabajo” en las labores agrícolas y ganaderas.
EVANGELIZACIÓN.- A mediados del siglo XVI los franciscanos evangelizaron y bautizaron a los habitantes de Amanalco y éstos misioneros, asignaron nombres de santos a los 8 pueblos. Una vez evangelizado el pueblo de Amanalco por los franciscanos de Zinacantepec, que lo asistían periódicamente, construyeron su templo dedicándolo a San Jerónimo.
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